En exhibición, “Estados de vida” reúne la serie Copilote de Vico Bueno, un proyecto que somete el registro fotográfico a una traducción técnica hacia el óleo. Frente a la inmediatez digital, le artiste activa una construcción pictórica por capas donde la pintura opera dialécticamente entre el ocultamiento y la aparición: las figuras emergen de la densidad material para luego desdibujarse.
En estas composiciones, se destaca la proliferación de motivos de la cultura visual asiática que, filtrados por la distancia, sintonizan con una sensibilidad neo-twee-post-kawaii global cada vez más presente en las prácticas artísticas contemporáneas. Lejos de responder a una tendencia formal, estos componentes se despliegan acá desde un impulso intimista y ligado a la cotidianeidad propia de le artista.
En relación lo temático, nos comenta el curador Emmanuel Franco:
[Cada lienzo] suele estar compuesto por dos o más fotografías, donde siempre dialoga un plano humano versus un plano más inorgánico. Hay algo fundamental en la obra de Vico que se vincula con su día a día; pero no se trata de lo cotidiano visto únicamente como «lo importante», sino como una energía que persiste todo el tiempo.
Elle es budista y recita el Daimoku, una práctica en la que se repite una serie de palabras orando por el bien del mundo. En su obra, lo cotidiano y lo íntimo no están al servicio de un mero aspecto biográfico, sino que constituyen un entorno del cual se nutre e inspira para pensar en un universal: el bien común. El budismo propone justamente eso: qué acciones podés realizar en tu vida diaria para mejorar tu entorno y aportar al mundo desde una dimensión macro.
A partir de esto, podemos decir que la propuesta curatorial articula las obras no como objetos estéticos autónomos, sino como documentos de una investigación situada que busca reflejar la dimensión biográfica y doméstica en la producción misma de estas imágenes. Al desplazar el foco de la pura visualidad contemporánea hacia lo ritual del día a día, la curaduría impide la lectura de la obra como simple fetiche aesthetic; por el contrario, propone pensar la práctica de Vico Bueno como una cartografía afectiva en la que el entorno doméstico deviene testimonio de un compromiso ético y político con el bien común.
Dice el texto de sala:
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Nada fue mejor que desordenar los puntos cardinales de tu historia y armar un camino de a dos o de a tres, de plegarias cubiertas con el brillo venenoso de las mañanas. Nada fue mejor que elegir Buenos Aires, ser una gota roja absorbida por las placas de cemento y reconocer, en el nuevo hábitat, una forma de moldear el entusiasmo. Nada fue mejor que salir a la calle, tomar fotografías, cazar unas flores abandonadas en una moto, abrir los ojos para mirar, abrir los ojos para reconciliarte y entender, tajar un agujero que contiene algo más que un principio o un final. Nada fue mejor que volver a casa, pintar toda esa vida espiritual que encontraste afuera y hacer de ella eso que llaman obra de arte: un pedazo de existencia vaporosa que apila superficies de sentido, de cosas que se entienden al prestar atención, de imágenes que condensan el cariño, de la búsqueda de buena salud y de un idioma propio, un mantra de autoconocimiento. Nada fue mejor que rodear el pozo, pero nunca volver a caer en él.
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Nada mejor que tener un Copilote a tu lado: el título de la serie de pinturas y, a la vez, esa figura que acompaña, que se vuelve protagonista en el mismo gesto en que es acompañade. Me comentás que ser Copilote es un trabajo en equipo donde cada parte cumple un rol específico, como usar el auto: un símbolo de intimidad y también de apertura hacia ciudades como Rosario, Lobos o Capital Federal.
Nada mejor, entonces, que imaginar a tus pinturas como la prueba de una frecuencia compartida, de dos elementos que se unen y forman una célula compleja, un tótem que traduce —de manera opaca— usos y costumbres, una forma de estar en el mundo más cercana a la suavidad que al golpe. Nada mejor que observar tus imágenes y respirar, darse el tiempo necesario, entrar con las manos vacías y desnudarse; no pensar en tus intenciones ni imaginar a los insectos mentales que caminan tirantes por tu cuerpo y tu cabeza. Nada mejor que pensarlas como ofrendas para las personas y para el mundo: cada una, un fragmento del amor que profesás y también de la duda que alguna vez hizo nido en tu espíritu.
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Pintás durante el día y el agotamiento se hace presente por la noche. Te gusta abrir las cortinas, recitar Daimoku, estar con tus copilotes, ser vos en tu propio tiempo, creer en la vida y reconciliarte con la realidad. Te gusta creer en la esperanza, en el poder del arte, en la importancia de lo colectivo y lo personal. Te gusta que los pasillos de tu biografía se mezclen con las ventanas de tu práctica artística y, así, armar un imperio pacífico, sin armas blancas. Te interesa la fe como un posible hilo conductor de interrogantes y respuestas frente al círculo vicioso de la crueldad. Tomás fotografías de aquello que pareciera reunir cualidades orgánicas e inorgánicas: el cadáver metálico de un auto mezclado con la actitud romántica de un animal o un paisaje. Tus pinturas reúnen diferentes sensibilidades de tu entorno y las diluís, las volvés, en parte, difíciles de entender; abrís un juego para develar secretos e interpretar señales. Cada obra ofrece una hoja húmeda de tu recorrido y un mensaje encriptado para vincularse con otres.
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Te pregunto por tus referencias y me mencionás a Francisco de Goya, El Greco, Hieronymus Bosch, Johannes Vermeer, Claudia del Río, Adrián Villar Rojas, Fernanda Laguna, Hokusai, Diego Bianchi, Valentina Liernur, Ad Minoliti, Albert Oehlen, Mariana Telleria, Andy Warhol, Nicanor Aráoz, Liliana Maresca, Carrie Bencardino, Tracey Emin, Antonella Agesta, Agus Gnazzo, Federico Manuel Peralta Ramos, Xul Solar, Iuso, Katharina Grosse, Antonio Berni, Santiago Villanueva, Maximiliano Tineo, Daisaku Ikeda, I Acevedo, Louta, Pedro Almodóvar, María Gainza, Malena Pichot, Vanesa Strauch, Kazuo Ishiguro, Georges Perec, Virginia Higa, Babasónicos, Marilina Bertoldi, Juliana Gattas, Madonna, Gustavo Cerati, Billie Eilish, Radiohead, Alejandra Pizarnik, Lady Gaga, Bad Bunny, Nicki Nicole, Miley Cyrus, Sanrio, Sofia Coppola, Vivienne Westwood, Chanel, Sereinne, Natalia Oreiro, Mariano Blatt y Chris Kraus. Te leo y me seduce la idea de una entidad verdaderamente desprejuiciada: alguien con la capacidad de masticar todo lo que se le aparece y transformarlo en sucia educación. Una persona con la energía erótica de la adolescencia.
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El gusto por lo urbano, los animales, Hello Kitty, la cultura asiática, los rostros iluminados, las presencias borrosas, las plantas, los objetos. Todo eso existe en las pinturas, pero también hay que atreverse a confabular rumores e inventarse otras intenciones y propósitos.Tal vez haya algo que no cuentes: una pregunta que te hacés todos los días y que, en cada hora, cada minuto, cada segundo, ensaya una respuesta distinta. El misterio que gotea en tu departamento, en las caricias de Agus, en el sol que te señala con sus dedos nucleares, en los lentes que agrandan tus ojos, en la calma que costó conseguir, en los conejos que habitan la luna según el mito japonés, en el diálogo con otres pintores, en la respon- sabilidad de existir con pasión, en la paciente recolección de las emociones de tu época, en un cuerpo atravesado por las limitaciones del género, por el manoseo del patriarcado, por la enfermedad y por el miedo. Porque todo eso que retratás puede dejar de existir en algún momento, y lo sabés. Porque conocés el sabor a hielo amargo que tiene el olvido. Porque no hay otro paraíso más que este: vivir, pintar, conocer y comer el fruto salado que emerge de lo maravilloso.
Esta muestra, aunque autónoma en su planteo conceptual y metodológico, cohabita el espacio expositivo de El Lobby con A la vuelta del majestuoso, una exhibición de Carla Britos con la curaduría de Benjamin Felice. Esta escala modesta e íntima invita a un diálogo de proximidad entre los proyectos de ambes artistas, que termina por complementar las ideas expositivas.
La muestra se puede visitar los días jueves y sábados de 18:00 a 20:00 horas hasta el 30/05. Asimismo, es posible coordinar una visita fuera de estos días y horarios mediante cita previa.









